LLUVIA DE BALAS SOBRE LA CASA PRESIDENCIAL

CON SANGRE SE MARCARÍA LA HISTORIA DEL PAÍS

Hace 25 años el principal domicilio presidencial de Venezuela, fue un objetivo importante para el frustrado golpe de estado y hoy extendidamente venerado 4F.

San Diego, 03/02/2017 (Richard Bolívar).- Era la calurosa noche del primer lunes de febrero de 1992, y Caracas se hundía en una tranquilidad vertiginosa, en una inconsciente incertidumbre. Algo no estaba bien, y se podía oler, y es que en varios puntos estratégicos del país, se estaba llevando a cabo un movimiento militar insurgente.

A 10 minutos para la media noche, el Presidente Carlos Andrés Pérez pasaba en un carro sin escoltas ante los ojos inadvertidos del teniente Miguel Rodríguez Torres y su tropa, quienes se encontraban en las adyacencias de La Casona preparando un ataque armado. Pérez se dirigía al palacio de Miraflores, debido a que se le había advertido de una situación militar irregular, que se llevaba a cabo a nivel nacional.

Dirigiendo la defensa de La Casona

El Teniente Coronel Luciano Bacalao von Schambert, era para aquellos días comandante del Batallón de Custodia de La Casona, y jefe de la guardia de la familia presidencial. Él junto a su batallón fueron tomados por sorpresa, sin embargo la situación que empezaba a darse fuera del recinto, dio tiempo para asegurar las puertas e impedir alguna irrupción.

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Residencia Presidencial “La Casona”

Muchos se preguntan qué hacía Bacalao en La Casona en la noche del 3 al 4, ya que estaba franco de servicio, y por esta razón debía estar en su casa o en cualquier otro lado, pero difícilmente en su unidad. El motivo principal fue que su familia vivía y vive todavía en la ciudad de Valencia, por lo que el único lugar en donde podía pernoctar y tenía además una habitación para hacerlo, era en el Batallón de Custodia; por lo tanto, quedarse en su puesto de trabajo era algo que solía hacer.

Asedio militar rebelde

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Vestigios del conflicto en La Casona. 1992

La primera instalación militar agredida por los grupos rebeldes, fue la Casona, y una vez que las balas empezaron a romper el viento, la orden en todo momento fue mantener la defensa de la residencia presidencial y dar la alerta. Automáticamente el capitán se comunicó con los oficiales que se encontraban de servicio en el Palacio de Miraflores, en el Palacio Blanco, en la Casa Presidencial La Guzmania, y en otras dependencias de regimiento de la Guardia de Honor; es decir, que prácticamente ellos dieron la primera voz de alerta.

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Impactos de bala en la residencia presidencial. 1992

La contienda bélica duró aproximadamente 5 horas, finalizando a las 5 de la mañana del 4 de febrero, dejando un saldo de 15 muertos de ambos lados. Hubo 9 rebeldes muertos, y del otro bando 3 Disip, quienes fueron ametrallados dentro de una radiopatrulla a la altura del distribuidor de Santa Cecilia, un policía de Sucre también falleció en las adyacencias y 2 efectivos del batallón de custodia se sumaron al grupo de los que perdieron la vida esa noche.

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Gráfico por Richard Bolívar. 2015

Cumplir con el deber y no rendirse

La Guardia de Honor no tenía idea de quienes les estaban atacando, por lo que en ese momento para ellos no eran sino unos enemigos, que atentaban contra lo que ellos debían defender. Posteriormente cuando se logra la rendición de los agresores, se confirma que aquellos formaban parte de las Fuerzas Armadas Venezolanas.

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Blanca Rodríguez de Pérez en La Casona. 1992

En cuanto a la extendida versión del “Ríndase Doña Blanca, ríndase”, en donde Bacalao le habría pedido a la Primera Dama la capitulación, dice el señalado que son elucubraciones propiciadas por el Ministro de Defensa de aquel entonces, el General Fernando Ochoa Antich; explicando que se remite a los hechos tangibles en tres etapas: La unidad fue atacada, la unidad se defendió y se derrotaron a los rebeldes logrando su rendición.

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Ministro de Defensa, General Fernando Ochoa Antich. 1992

El encargado del resguardo de la residencia presidencial, considera absurdas esas versiones ya que, siendo comandante, no puede solicitarle algo a otro que no puede hacer, debido a que quien comanda las tropas es el comandante, y por ende el único que se puede rendir o defenderse. Lo segundo, es que si hubiese sucedido de esa manera, a eso en el lenguaje militar se le llama traición y la traición conlleva a un juicio militar; pero a él no se le abrió juicio, no se le abrió investigación, y por lo tanto, invita a repasar la credibilidad de Ochoa Antich.

Adicionalmente existe una carta de agradecimiento de parte de la Primera Dama, en donde se describe la labor llevada a cabo en esos días.

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Carta de Blanca Rodríguez de Pérez. 1992

“Tcnel: Luciano Bacalao von Schambert.

Comandante del Batallón de Custodia.

Me complace dirigirme a usted, en la oportunidad de agradecerle mediante la presente, su lealtad puesta en manifiesto con motivo de los sucesos acaecidos el 04 de febrero de 1992, donde usted en forma cabal defendió la Residencia Presidencial LA CASONA, a mi familia y a mi persona.”

Blanca Rodríguez de Pérez. La Carlota, 05 de febrero de 1992.

Bacalao subraya que en todo momento estuvo apegado a la constitución que estaba vigente; sin embargo, irónicamente el artículo 132 que servía de cimiento de su deber, estaba siendo interpretado de otra manera, por los rebeldes a los que se enfrentaba en aquel entonces.

“Las Fuerzas Armadas Nacionales forman una institución apolítica, obediente y no deliberante, organizado por el Estado para asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas Nacionales estarán al servicio de la República, y en ningún caso al de una persona o parcialidad política.”

Artículo 132, Constitución de la República de Venezuela de 1961.

Deposición de las armas insurgentes

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Marca de explosión de granada de fusil en La Casona. 1992

Después del encarnizado combate que aconteció en ese sector, y tras la entrega del grupo rebelde, se pudo constatar que ellos tenían granadas de fusil, ametralladoras, lanzacohetes y otro tipo de armamento que en ese momento, superaba al que se tenía destinado para la defensa de la residencia presidencial.

Luego cumpliendo profesionalmente con la reglamentación militar, el comandante de la unidad ordenó que se procediera al desarme de los insurrectos, y la división de oficiales en grupos distintos a las tropas. Seguido del levantamiento de los muertos y la evacuación de los heridos.

Cavilando, Bacalao afirma que un combate siempre es doloroso, sin importar que se gane o pierda, el resultado final siempre es lamentable, tanto para el que se defiende como para el que ataca; de tal manera que, sentir apatía o simpatía no era algo que se pudiera hacer, ya que el problema era netamente militar y no un problema político.

Defender la Casona en el presente

Para el coronel retirado en 1995, le resulta muy difícil, verse el día de hoy en un supuesto escenario defendiendo la residencia presidencial, debido a dos elementos fundamentales: Primero, por considerarse un profesional, y a pesar de desconocer quién desempeña su cargo el día de hoy, deduce que no lo ocupa por estar capacitado. Segundo, percibe que hoy en día en la institución armada se piensa mucho en política; en vez de pensar en la nación como debería ser, por lo tanto, difícilmente podría estar en ese cargo, habiéndose dado de baja con anterioridad.

Una intentona golpista hoy

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Entrevista a Bacalao en San Diego. 2015

Luciano Bacalao, actualmente dedicado a la docencia, recuerda que en el 2007 tras 15 años del fallido golpe de estado, el país no solamente presentaba los mismos problemas, sino que se habían agravado, y hoy 10 años después, a 25 años de aquella contienda; una intentona golpista no sería algo de ficción.

Hoy ve que el país está muy mal, ya que tiene contacto con la realidad venezolana a través de sus estudiantes, percatándose de lo que le cuesta a esos jóvenes llegar a la universidad, debido a que existen fallas en el transporte, en la infraestructura, en la seguridad, en la salud y en la educación. Así mismo lamenta que los jóvenes hereden un país, muy distinto al que le tocó vivir cuando tenía su edad.

Pero por otra parte reconoce que la violencia genera violencia, y que cuando hay un combate hay muertos, por lo que se pueden resolver problemas sin llegar a la agresión; es decir, en cualquier situación de adversidad, el diálogo es necesario.

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